Ciudadanos de segunda: Menorca se cansa del olvido

Una vez más, Menorca queda relegada al olvido por parte del Gobierno de España. Mientras en la península se discute sobre trenes de alta velocidad, ampliaciones de líneas ferroviarias y conexiones futuristas, los ciudadanos de esta isla seguimos luchando por algo tan básico como poder volar a la capital de nuestro país.

La ruta aérea entre Menorca y Madrid, la única conexión directa por avión con la capital, vive una situación absolutamente insostenible durante la temporada baja. Apenas dos frecuencias diarias, y en abril, el último vuelo del día despega a las 9 de la mañana. ¿Cómo se supone que un estudiante menorquín puede organizar una visita a casa sin perder días de clase? ¿Cómo puede un enfermo acudir a una consulta médica o un trabajador a una reunión sin tener que pasar la noche fuera y gastar más de lo necesario?

Es evidente que necesitamos, urgentemente, una tercera frecuencia y horarios más razonables. No pedimos lujos ni privilegios, pedimos igualdad de oportunidades. Pedimos que se nos escuche y se nos respete como ciudadanos de pleno derecho.

Ante la desesperación, no nos queda más que recurrir a la ironía. Si estuviésemos hablando de trenes AVE, no hay duda de que el Ministerio de Transportes ya habría reaccionado. Quizás lo que necesitamos es ponerle turbinas de avión a los trenes para que nos hagan caso. Porque cuando el problema es aéreo y ocurre en una isla pequeña del Mediterráneo, parece que simplemente no importa. Y no importa porque, para Pedro Sánchez, Menorca no existe más allá de algún verano esporádico o una foto promocional.

El presidente del Gobierno no tiene estos problemas. Él no tiene que pelear por una plaza en un vuelo o madrugar a las 6 de la mañana para llegar a tiempo a Madrid. Él viaja en Falcon, sin escalas, sin esperas, sin horarios. Esa es la distancia real que separa a los ciudadanos de a pie de quienes deberían representarnos: unos viven la realidad, otros vuelan por encima de ella.

Desde Menorca, lo decimos claro: no somos ciudadanos de segunda. Queremos soluciones, no excusas. Porque volar no puede ser un privilegio reservado a unos pocos. Es una necesidad básica para miles de menorquines que merecen vivir conectados con su país. Ya es hora de que el Gobierno deje de mirar hacia otro lado y actúe. Porque Menorca también forma parte de España. Aunque algunos parezcan haberlo olvidado.